Ni Messi ni Neymar. Tampoco Diego Costa ni Villa. La 11ª Supercopa ganada anoche por el Barcelona llevó la firma de Valdés. No fue un partido de delanteros sino de zagueros y especialmente del portero del Barça. El guardameta impidió con un par de paradas estupendas que el Atlético coronara un completo ejercicio defensivo en el Camp Nou. Ningún equipo había dejado tan seco al Barcelona. El manual rojiblanco, admirable a veces por bien trabajado y reprobable en otras por común y recurrente, en cualquier caso siempre con la firma de autor de Simeone, desquició a los azulgrana y convirtió el encuentro en un chasco por feo, duro, discontinuo, alejado de los clásicos duelos goleadores que sostenían ambos equipos no hace tanto tiempo. El título se decidió por las manos de Valdés en el Camp Nou y el cabezazo de Neymar en el Calderón…